La Reserva Ecológica Costanera Sur es el destino de senderismo urbano más importante no solo de Puerto Madero, sino de toda esta guía: cientos de hectáreas de senderos junto al río, con lagunas internas y una variedad de fauna urbana que no tiene equivalente en ningún otro barrio de la ciudad.
Buenos Aires es una ciudad chata y a nivel del mar, así que ninguna caminata dentro de la Reserva Ecológica tiene desafío de altitud ni terreno técnico de montaña — esta guía cubre senderismo urbano y salidas de un día, no trekking de montaña en el sentido tradicional.
Varios clubes de senderismo con base en Puerto Madero usan la entrada de la reserva como punto de encuentro fijo, aprovechando que está a pocas cuadras de las torres residenciales y de oficina — algo que no se repite en ningún otro punto de partida de esta guía, todos más alejados de zonas de trabajo.
La diferencia entre un club serio y una salida improvisada, según reportan organizadores de la zona: respetar los horarios de apertura y cierre de la reserva, que son fijos, y no intentar extender la caminata más allá del cierre por las condiciones del terreno al anochecer.
El calor húmedo de enero y febrero es la principal variable de calendario para el senderismo en la Reserva Ecológica: la mayoría de los grupos arranca temprano a la mañana, antes de que abra el calor del mediodía, porque buena parte del recorrido no tiene sombra de arboleda densa.
Sobre Puerto Madero — el barrio
Puerto Madero llega a esta quinta ronda de disciplinas con la misma seña de identidad que domina cada guía anterior de este barrio: instalaciones nuevas, nivel de precio premium y un público corporativo que entrena entre reuniones, más que un vecindario tradicional. Los complejos deportivos y estudios boutique de futsal, pérdida de peso, masaje deportivo y meditación se concentran casi todos sobre Avenida Alicia Moreau de Justo, entre los diques, a pasos de las torres de oficinas.
La Reserva Ecológica Costanera Sur cambia el eje de estas cinco disciplinas por completo: cientos de hectáreas de senderos junto al río que no tienen equivalente en ningún otro barrio de esta guía, ideales tanto para una caminata larga de senderismo urbano como para una sesión de meditación al aire libre lejos del ruido de las torres.
El nivel de precio premium se repite en las cinco disciplinas sin excepción: una hora de cancha de futsal, una sesión de masaje deportivo o una clase de meditación en Puerto Madero suele costar sensiblemente más que en San Telmo, su vecino inmediato del otro lado de Avenida Independencia — la diferencia se explica por instalaciones más nuevas, menor densidad de gente por clase y la cercanía al río.
La Universidad Católica Argentina (UCA) suma un público estudiantil a la mezcla, aunque sigue siendo minoritario frente al flujo de oficinistas del distrito financiero cercano. Esa combinación explica por qué buena parte de la oferta fitness del barrio está pensada para el mediodía o la salida de la oficina, más que para el uso relajado de un sábado a la tarde.
Buenos Aires está a nivel del mar, así que ninguna de estas cinco disciplinas tiene condicionante de altitud en Puerto Madero — lo que sí pesa es el calor húmedo de enero y febrero, que empuja las actividades al aire libre de la Reserva hacia la mañana temprano o el atardecer.
Barrios cercanos
Preguntas frecuentes — Senderismo en Puerto Madero
¿Dónde se puede hacer senderismo en Puerto Madero?+
En la Reserva Ecológica Costanera Sur, con cientos de hectáreas de senderos junto al río y lagunas internas — el destino de senderismo urbano más importante de esta guía.
¿Hay senderismo de montaña cerca de Puerto Madero?+
No. Buenos Aires es chata, a nivel del mar, por lo que esta guía se enfoca en senderismo urbano dentro de la Reserva Ecológica, no en trekking de montaña.
¿Se puede caminar en la Reserva Ecológica a cualquier hora?+
No, tiene horarios de apertura y cierre fijos. Los clubes serios de la zona respetan ese horario y no extienden la caminata más allá del cierre.
¿A qué hora conviene ir a caminar a la Reserva Ecológica en verano?+
Temprano a la mañana, antes de que suba el calor húmedo de enero y febrero, porque buena parte del recorrido no tiene sombra de arboleda densa.